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Evento de Homenaje

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EL CAPITALISMO ARRASTRA EL MUNDO PARA EL ABISMO

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Sólo una Revolución Socialista puede salvar a la humanidad.

Declaración de la LIT sobre la crisis de la economía mundial

El año 2008 será recordado por el estallido de una de las más grandes crisis de la historia del sistema capitalista. Lo que antes parecía ser una crisis cíclica como muchas otras, apareció en sus verdaderas proporciones. Desde el 15 de septiembre, con la caída del banco Lehman Brothers, se instaló el pánico en los mercados capitalistas del mundo entero. Entraron en concordato, caída o quiebras encubiertas algunos de los mayores bancos de los Estados Unidos y Europa. La oferta de crédito está congelada en forma generalizada. Ni las instituciones financieras ni los capitalistas individuales quieren prestar dinero. La falta de crédito amenaza paralizar la economía norteamericana a tal punto que la Fed (el banco central de los Estados Unidos) está prestando dinero directamente para que las empresas puedan funcionar, lo que está totalmente fuera de sus atribuciones. Los gobiernos de los principales países imperialistas intervinieron, inyectando más de un billón de dólares en los bancos y en la economía. Esto no detuvo la crisis. Día tras día ocurren las mayores caídas, desde muchas décadas, en las bolsas. Sólo en la primera semana de octubre, las bolsas de todo el mundo acusaron pérdidas globales de 6,2 billones de dólares[1] en el valor de las acciones. Se "derriten" las acciones de las mayores empresas del mundo, como la General Motors y la Exxon, antes consideradas sólidas. Esta es, sin exageraciones, la situación actual de la economía mundial.

El reciente "paquete" aprobado por ocho países europeos - que destina más de 2 billones de dólares para socorrer bancos - y medidas similares de los gobiernos de Estados Unidos (250 mil millones de dólares), Australia y países de Medio Oriente, aunque se constituyan en la más grande intervención estatal en el sistema financiero mundial, no lograrán revertir la crisis ni impedir la recesión. Puede ser que logren calmar los mercados por unos días, pero los efectos globales de esta gigantesca operación sobre los presupuestos, deudas públicas e índices de inflación de los países involucrados pueden generar repercusiones aún más negativas en el futuro.

 

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La crisis de la economía capitalista es una realidad que hoy está en el centro de todos los acontecimientos mundiales. Por otro lado, es un proceso que está apenas en su comienzo y va a afectar, en mayor o menor medida, a todos los países. Sin dudas, las más graves repercusiones recaerán sobre los trabajadores y los pobres de todo el mundo.

El sistema financiero de los Estados Unidos y de Europa está en plena quiebra. El Banco Lehman cayó, el Merril Lynch fue incorporado al Bank of America, el Bearn Stearns fue tomado por el Morgan Stanley, Wachovia pasó para el Wells Fargo y Goldman Sachs colocó a la venta su paquete accionario. Fannie Mae y Freddie Mac, las dos mayores empresas del ramo de hipotecas de los Estados Unidos, cayeron y fueron nacionalizadas por el gobierno norteamericano. También cayó la aseguradora AIG (la mayor de EEUU y del mundo). Lo mismo pasó con el Washington Mutual, el mayor banco del  sector inmobiliario de EEUU.

Esta violenta centralización de capitales en el sistema financiero se extendió a escala internacional: el HBOS da Inglaterra fue adquirido por el Lloyds y el español Santander absorbió las sucursales del Bradford and Bingley. Los gobiernos europeos fueron obligados a intervenir para salvar el Banco Fortis (el mayor de Bélgica), el HBOS y el Bradford-Bingley (ambos de Inglaterra), y el Hypos Real Estate, principal banco de financiamiento inmobiliario de Alemania.

El gobierno de Inglaterra estatizó parcialmente los bancos más importantes del país, inyectando 50 millones de libras en estas instituciones y tomando a cambio una parte de sus acciones. Fue una "estatización" para salvar a los banqueros, porque el estado capitaliza sus empresas pero permite que sigan como dueños de los bancos. El gobierno de Estados Unidos y otros gobiernos de países imperialistas quizás sigan este ejemplo. 

Hubo una enorme "quema" de capital ficticio en este corto período: títulos con lastre en créditos "podridos", hipotecas que no podían ser pagadas por los deudores, acciones supervalorizadas, etc. Pero también hubo pérdidas de capital real, principalmente de los fondos de pensión y dos pequeños inversores que apostaron sus economías en títulos o acciones.

Ya existe una recesión en los países capitalistas imperialistas, comenzando por los EEUU, que se está extendiendo a todo el mundo. Francia ya acusó dos trimestres seguidos de crecimiento negativo. Japón sufrió una caída del 2% del PIB en el segundo trimestre de este año. Ya existe recesión en Italia, Inglaterra y España. También hay recesión en algunos de los países más débiles de Europa, como Islandia e Irlanda. Hubo una caída de ventas de automóviles en EEUU, con una media del 30% en setiembre. La General Electric, una de las mayores empresas del mundo, tuvo una caída del 12% en sus vendas y busca financiamiento.

No se puede prever aún si esta recesión va a durar apenas dos o tres años o si va a inaugurar un largo período de depresión semejante al que se abrió después de la crisis de 1929. No es casual que la mayoría de los economistas burgueses o de los líderes políticos mencione la crisis de 29, sea para negar que el mundo esté a punto de entrar en un período similar o para advertir sobre las semejanzas entre los dos procesos y alertar el riesgo de que la crisis evolucione para una situación parecida o peor.  La crisis de 1929 es un fantasma que asusta a la burguesía mundial porque sabe que esto significaría un prolongado período de declinación del propio capitalismo, con enormes consecuencias políticas.

De cualquier manera, ésta ya es, como mínimo, la mayor crisis de la economía mundial desde 1929. Ciertamente habrá países más o menos afectados, pero ninguno dejará de sufrir los efectos de la recesión instalada en los países imperialistas.

Además de eso, esta  crisis económica tiene una particularidad que la vuelve superior a las anteriores, más generalizada e devastadora que las de la década de 1990: su epicentro está en Estados Unidos, la mayor economía del mundo y el corazón del imperialismo.  Esto potencializa al máximo su extensión y profundidad. Los países más frágiles y dependientes no tienen como escapar de sus efectos.

 

La evolución de la crisis

 

La actual crisis apareció, en un primer momento, bajo la forma de una crisis inmobiliaria en Estados Unidos. En los últimos años, los bancos norteamericanos ofrecieron en forma generalizada créditos hipotecarios a compradores de alto riesgo de inmuebles ("subprimes"), cobrando altos intereses.

Estas hipotecas eran "empaquetadas" por grandes compañías hipotecarias y transformadas en papeles o títulos, luego negociados en el mercado por corredoras y bancos de inversiones, captando así más capitales y permitiendo que las compañías ofreciesen más crédito.

Los títulos fueron asegurados por compañías de seguros y evaluados con buenas notas por agencias de clasificación de riesgo, como la Standard & Poor's. De esta forma, los papeles fueron comprados por inversores de todo el mundo, a través de los grandes bancos y los fondos de pensión.

Este esquema especulativo, parecido con las famosas "pirámides", se vino abajo cuando se tornó evidente que millones de compradores no podrían pagar sus hipotecas. Los bancos comenzaron a retomar las casas de los deudores incobrables. La gran oferta de inmuebles resultante hizo bajar bruscamente los precios y dejó en evidencia que bancos, empresas vendedoras, compañías inmobiliarias, compañías de seguros e inversores en general no sólo no conseguirían obtener ganancias sino que tendrían pesadas pérdidas sobre el capital invertido.

La crisis financiera actual es otra manifestación de un proceso permanente de crecimiento-auge-crisis-depresión, propio del sistema capitalista, que vive crisis cíclicas desde el comienzo del siglo XIX, en un permanente movimiento de equilibrio y desequilibrio. Cada crisis, sin embargo, tiene sus particularidades y alcances. La crisis actual se expresa de forma particularmente violenta  por la situación del capitalismo imperialista y de la lucha de clases en la época en que vivimos. En verdad, las contradicciones que explotaron ahora se vienen se desarrollando desde hace varios años.

Durante la década de 1990 y principios del siglo XXI, después de décadas de crisis, el imperialismo consiguió inaugurar un período de expansión y crecimiento a través del enorme aumento de la explotación de los trabajadores de todo el mundo y de un verdadero proceso de recolonización de los países explotados. Esto se dio de distintas formas:

·         A través de la restauración del capitalismo en China, Rusia y los ex estados obreros del Este europeo y Asia. Esto permitió que el imperialismo explotase directamente a los trabajadores de estos países, principalmente China que se transformó en la "fábrica del mundo", pagando salarios de hambre y extrayendo así una enorme masa de plusvalía.

·         Con la abertura de nuevos mercados para los productos de las transnacionales en los países donde se restauró el capitalismo y también en los países donde se impusieron los Tratados de Libre Comercio (TLC's).

·         Con la quiebra de los monopolios estatales para la explotación de las riquezas naturales de los países pobres, seguida de un verdadero pillaje de estos recursos por parte de las transnacionales.

·         Imponiendo un amplio y generalizado proceso de privatizaciones de empresas estatales y servicios públicos, que permitió a las empresas imperialistas explotar directamente a todo un sector de los trabajadores de los países periféricos y de los propios países imperialistas y obtener enormes lucros, lo que antes sólo hacía en forma indirecta.

·         Creando nuevas formas de aumentar la explotación del trabajo asalariado, la llamada "flexibilización laboral", es decir: tercerizaciones, todo tipo de contratos precarios, eliminación de conquistas, aumento de la jornada de trabajo, etc.

Todas estas formas de explotación y expansión de los mercados permitieron un aumento de la tasa de ganancias (relación entre la plusvalía apropiada por el capitalista y el capital invertido por él). Las nuevas tecnologías digitales también posibilitaron aumentar la productividad y crear un mercado financiero mundial que funciona on-line y permite un ritmo instantáneo de reparto de beneficios y de acumulación y sobreacumulación de capital.

Todos estos procesos redundaron en la extracción de una enorme masa de plusvalía. Se produjo una gran sobreacumulación de capital. Sin embargo, esta sobreacumulación de capital genera una caída de la tasa de ganancias en la medida en que la parte superior de la ecuación, la plusvalía, permanece igual, pero la parte inferior (el capital) aumenta. El capital busca, entonces, lo más rápidamente posible, nuevas inversiones donde obtener ganancias y revertir la caída de tasa de ganancias.

Durante las últimas décadas, esta sobreacumulación de capital provocó un gran aumento del capital ficticio, es decir, capital que no es invertido en la producción directamente, sino en la especulación, en sus diversas formas.

En general, esta gran masa de capital disponible es inyectada de nuevo en la economía bajo la forma de una enorme oferta de crédito (acciones en bolsa, títulos, títulos de la deuda pública, créditos para exportación, créditos para las empresas, crédito al consumidor), sobre el cual los capitalistas esperan conseguir una remuneración mayor y más rápida que la obtenida en la producción.

 Pero este movimiento provoca un brutal endeudamiento, no sólo de los consumidores individuales, sino de las empresas e incluso de los Estados. La deuda pública de los Estados Unidos, por ejemplo, ya alcanza la increíble cantidad de 13 billones de dólares.

Cuando se produjo la última crisis mundial, en 2001-2002, el imperialismo buscó atenuar sus efectos y producir un nuevo ciclo de crecimiento bajando a tasa de intereses y facilitando aún más la oferta de crédito, entre otras medidas. Con eso, consiguió estimular el consumo y recuperar la tasa de ganancia por un corto período.

Esto se combinó con otra política fundamental del gobierno Bush: iniciar las guerras de Irak y Afganistán, aumentando violentamente los gastos con el presupuesto militar y estimulando así un crecimiento generalizado de la industria militar y de los sectores ligados al  aprovisionamiento de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, ambas medidas significaron una fuga para adelante, es decir, consiguieron suavizar la crisis de 2001-2002 pero sólo aumentaron las contradicciones del capitalismo norteamericano. Por un lado, llevaron a niveles insoportables el endeudamiento generalizado de las empresas, los consumidores y el Estado. Por otro, la heroica resistencia de las masas iraquíes y afganas generó una crisis política en el imperialismo y una extensión por encima de cualquier expectativa de las guerras y, consecuentemente, de los gastos públicos y de la deuda del Estado.

Por eso, esta crisis es particularmente explosiva. Porque, además de su naturaleza común a todas las crisis del capitalismo (es decir, se manifiesta en una caída abrupta de la tasa de ganancias y un desequilibrio que lleva a una crisis de superproducción) comporta un elemento que la potencializa tremendamente. Estamos hablando de la crisis del sistema financiero de Estados Unidos y Europa que, por obra de la mundialización del capital y del desarrollo espectacular de la técnica, ya alcanza al mundo entero, reflejando este enorme endeudamiento de los consumidores, empresas y estados.

 

El supuesto "despegue" de los países emergentes es una farsa

 

La famosa tesis del "despegue" de los llamado "países emergentes que, por ser supuestas potencias en ascenso, podrían escapar de la crisis, se reveló un mito. Existe una única economía y un único mercado mundiales. Las economías nacionales son partes de este todo y están subordinadas a él. Como ya dijimos antes, el centro de la crisis es la principal economía del planeta, Estados Unidos, lo que hace que sus efectos se extiendan a las economías de todos los países, principalmente los países de economía más débil o secundaria. 

Los "emergentes" ya están sintiendo estos efectos. La crisis financiera ya afectó a Rusia donde, en una semana, las sesiones de la Bolsa ya fueron interrumpidas 4 veces en un intento de impedir la fuga de capitales. Solamente el 6/10, la Bolsa de Moscú cayó un 19% y el gobierno fue obligado a suspender el funcionamiento bursátil 2 días para evitar que se cayera completamente el sistema financiero

En América Latina no es diferente. Al principio, los gobiernos latinoamericanos, como Lula y Cristina Kirchner, intentaron minimizar la crisis mientras permitían que los banqueros y capitalistas internacionales y nativos retirasen sus capitales con beneficios extraordinarios, aprovechando las remesas de ganancias, los altos intereses pagados por los gobiernos y los pagos de las deudas externa e interna.

Ahora, la crisis mundial está desequilibrando estas economías de varias maneras, sea por la fuga de capitales, por la caída de las exportaciones o por la desaceleración de la producción agrícola e industrial, fruto de la caída del consumo de los países imperialistas. Todo apunta para la recesión. La ilusión del "despegue" se derrumbó y, ahora, los mismos gobiernos que antes hacían poco caso de la crisis  intentarán imponer su costo a la clase trabajadora y a los pobres.

Las afirmaciones de que Brasil o Argentina, u otros países periféricos, no serían afectados por la crisis no tienen sólo el objetivo de encubrir la inacción de estos gobiernos. Además de esto, existe un claro carácter intencional: los gobiernos de Lula, Cristina Kirchner y otros quieren "anestesiar" a la clase obrera y a los sectores populares, desarmarlos y amarrar sus manos para que acepten pagar pasivamente por los costos de la crisis, o que la enfrenten totalmente sin preparación  para la inevitable lucha de vida o muerte contra la superexplotación, el desempleo y el hambre que ya se vislumbran en el horizonte.

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La crisis económica va a provocar una enorme crisis social

 

Como en todas las crisis de la economía capitalista, la burguesía mundial ya comenzó a descargar sus costos en las espaldas de los trabajadores y de los sectores populares. Las primeras manifestaciones son las restricciones del crédito al consumidor y los aumentos de precios. Por ejemplo, sólo en Estados Unidos, más de un millón setecientas mil familias fueron expulsadas de sus casas porque no pudieron pagar sus hipotecas. Pero el ataque que está por venir será mucho peor.

La recesión provocará un enorme aumento del desempleo. Sólo en Estados Unidos, 750 mil personas ya perdieron su trabajo. Antes de la explosión de los mercados financieros, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) preveía que 5 millones de trabajadores se sumarían a la población desempleada en todo el mundo, este año. Ahora, este número debe aumentar mucho.

Los trabajadores inmigrantes en los países imperialistas, oriundos de países pobres, serán los primeros en sufrir el desempleo, el aumento del trabajo precario y las leyes para extranjeros promovidas por los gobiernos de estos países. La crisis económica y el desempleo también traerán el crecimiento de la xenofobia y del racismo, como ya está ocurriendo en Italia y en Austria.

Por otro lado, en más de treinta países pobres ya existía una crisis social por causa del aumento del precio de los alimentos y de los combustibles. En ellos, la recesión y el desempleo tendrán el efecto de una verdadera hecatombe social.

Los reflejos de la crisis económica entre los trabajadores contrastan con los privilegios de la alta burguesía. El capitalismo busca salvar a los bancos con paquetes estatales que, sólo en Estados Unidos, ya suman más de un billón de dólares.

¿Qué significa este gasto frente a otras necesidades agudas de la humanidad? Según la ONU, para dar agua potable a todo el planeta serían necesarios 32.000 millones de dólares. Según la FAO, para acabar con el drama de las 925 millones de personas que pasan hambre en el mundo serían precisos 30.000 millones de dólares. Cantidades ínfimas comparadas con la fortuna destinada a salvar a los bancos que fueron los protagonistas de la crisis financiera.

Además de eso, otra farsa cayó por tierra. Durante décadas la propaganda neoliberal hizo apología de las privatizaciones, de la libertad del capital para actuar libremente, obedeciendo sólo las "leyes del mercado". Ahora piden desesperadamente, en realidad exigen, una inyección de dinero público para cubrir sus pérdidas. Lo que están diciendo es que en un momento de crecimiento económico y altas ganancias es preciso privatizar el Estado, pero que en los momentos de crisis y grandes pérdidas el Estado debe financiar a los capitalistas. Privatizar las ganancias y socializar las pérdidas, tal es la lógica del capitalismo.

Por eso, no todos sufren la crisis por igual. Los trabajadores pierden sus casas y sus empleos, y muchos ya están amenazados por el hambre. Pero muchos burgueses, cuya especulación llevó a los bancos a la quiebra, conservan privilegios escandalosos, casi obscenos. Ejecutivos de los bancos que cayeron cobraron "indemnizaciones" y bonos millonarios. Richard Fuld, que conducía el banco Lehman Brothers, que pidió concordato en setiembre, tuvo "ingresos" de 45 millones de dólares en 2007. Stan O'Neal del banco Merryl Lynch, comprado por el Bank of América, se jubiló llevando para casa 161 millones de dólares en indemnizaciones.

Pero que nadie se engañe. El costo de esta benevolencia con los grandes bancos y sus ejecutivos será pagado por los Estados con dinero público, es decir de los trabajadores.  Peor aún, para desviar dinero del Estado para salvar a los bancos, los gobiernos capitalistas buscarán aumentar los ataques al nivel de vida de los trabajadores. Porque las enormes cuantidades gastadas para salvar los bancos aumentarán el déficit del presupuesto y la duda pública de Estados Unidos y de los países europeos. Los gobiernos de estos países buscarán cortar gastos de salud, educación y planes de jubilación, bancados por el estado. También buscarán aumentar la explotación de los países periféricos, haciendo funcionar su conocida "aspiradora" de capitales. 

 

El imperialismo vive una crisis política

 

Sería un gran engaño pensar que la crisis se limita a la esfera de la economía.  El descalabro económico dejó evidente una crisis política en el país más poderoso do mundo. Este descontrol no fue sólo un producto de un gobierno que finaliza su mandato. Uno dos ejemplos más evidentes fue el episodio de la votación del paquete de ayuda a los bancos. El gobierno Bush, con pleno apoyo de los dos candidatos presidenciales, Barack Obama y John McCain, y de las direcciones de los partidos demócrata y republicano, fue derrotado en una primera votación en la Cámara. Hoy, incluso después de la aprobación del paquete, la crisis no cede. El gobierno Bush, la Fed, el Congreso, nadie tiene control sobre la situación o dispone siquiera  de mecanismos eficaces para enfrentar la crisis.

La crisis política no viene de ahora. Es producto de la derrota de la ofensiva del imperialismo norteamericano después de los atentados del 11 de setiembre de 2001.  Esta acción, encabezada por el gobierno Bush, consistía en atacar a todos los países explotados del planeta, principalmente a los que tienen grandes reservas petrolíferas o una posición estratégica para su transporte. La "guerra contra el terrorismo" sirvió como justificativa para el ataque y la guerra contra Irak y Afganistán. Pero  la heroica resistencia de los pueblos iraquí y afgano llevó a las tropas de Estados Unidos y de la OTAN a un atolladero que ya no permite una victoria militar.  A este hecho, se suma el fracaso do imperialismo en intentar derrotar los procesos revolucionarios en América Latina. También contribuyeron a esta derrota, la resistencia de los trabajadores inmigrantes latinos en Estados Unidos y la lucha de los trabajadores europeos contra las reformas neoliberales.

La crisis política del imperialismo norteamericano influyó decisivamente en el desarrollo de la crisis económica por lo menos en dos aspectos. Primero, porque la resistencia de los pueblos iraquí y afgano prolongó la guerra por más de cinco años, obligando al gobierno norteamericano a gastar, hasta ahora, más de 800.000 millones de dólares en el conflicto, debilitando la economía del país. Segundo, porque el atolladero de la guerra se tradujo en un costo político para el gobierno Bush, debilitándolo profundamente en la hora en que precisó enfrentar la crisis económica.

 

Frente al desastre provocado por el capitalismo, sólo la clase obrera puede ofrecer una salida para la humanidad.

 

Durante las más de dos décadas que se sucedieron a la restauración del capitalismo en los países del llamado "socialismo real", una sofocante propaganda, promovida por la burguesía mundial y sus agentes, pregonaba que el capitalismo era el único sistema posible para la humanidad, fuente de riqueza y bienestar crecientes para todo el planeta. Decretaron la "muerte del socialismo".

La crisis de la economía mundial viene a restaurar la verdad. No fueron las políticas "neoliberales", los excesos especulativos o incluso la falta de reglamentación las que la provocaron, como pregonan muchos pensadores burgueses o reformistas. Al contrario, las crisis son inherentes al sistema capitalista. Están en su esencia.

El capitalismo es un sistema en decadencia, que desarrolla tecnología únicamente para aumentar las ganancias y no para beneficio de la humanidad. Al contrario, casi siempre la utiliza para la destrucción del hombre y de la naturaleza. Este sistema precisa desesperadamente de las guerras para generar lucros. En él rige la anarquía de la producción, el consumo descontrolado y superfluo de una minoría, la superexplotación de los recursos naturales que provoca un desastre ecológico mundial y la especulación financiera. Un sistema en que la mundialización del capital, que no tiene fronteras, utiliza permanentemente de las barreras impuestas por las fronteras nacionales para reprimir y explotar mejor a los trabajadores inmigrantes. Un sistema que, cíclicamente, lanza a la humanidad en períodos de intenso desempleo, hambre y miseria.

Sin embargo, el fracaso de este sistema está lejos de significar la victoria definitiva para los trabajadores y los sectores populares de todo el mundo. Al contrario, la burguesía imperialista, en su decadencia, puede arrastrar a toda la humanidad para la barbarie. La crisis no torna al imperialismo menos peligroso para los explotados de este mundo. Un monstruo herido, que lucha desesperadamente para sobrevivir, puede, en su agonía, destruir todo a su alrededor.

La burguesía demostró una más vez que ya no cumple ningún papel progresivo. Es una clase que busca sólo defender sus privilegios y su dominación con todas las armas de las que dispone. Ya no consigue desarrollar las fuerzas productivas de la humanidad y ni siquiera atender sus necesidades mínimas. Una minoría de grandes capitalistas y financistas, los dueños de los medios de producción y distribución, explotan cada vez más a las grandes mayorías. Cada tanto amenazan no sólo nuestros puestos de trabajo, salarios y casas, sino también la propia existencia física de la clase obrera y de toda la humanidad. Los medios de comunicación y los gobiernos dicen que no hay otra salida. Que tenemos que acostumbrarnos y tratar de adaptarnos porque el mundo es así. Pero la actual crisis del capitalismo produce una gran transformación en la conciencia habitual de los trabajadores.

Cada día de la crisis trae enormes lecciones prácticas para la clase obrera de todo el mundo. Los obreros ven diariamente los escándalos financieros, el aumento brutal de las desigualdades, la amenaza de depresión, la irracionalidad y la anarquía del capitalismo y del mercado mundial. Esto se concreta después en las duras experiencias del desempleo, pérdida de conquistas y bajos salarios, que muchos obreros de los países imperialistas van a enfrentar en el próximo período.

La nueva situación mundial que se abre con la crisis económica hará que el proletariado viva una experiencia concentrada con la explotación y las lacras del sistema capitalista, que normalmente sólo seria posible en el curso de muchos años. Esto permitirá el despertar de una nueva conciencia, similar a lo que representaron recientemente las guerras, las agresiones imperialistas y las políticas neoliberales, en términos de conciencia antiimperialista, para los pueblos de los países explotados. Sin embargo, para que esta nueva conciencia de un salto es preciso que la clase pase a la acción.

Sólo una acción consciente de la clase obrera puede ofrecer una alternativa para todos los explotados del mundo. Esta acción consciente debe comenzar por la organización para la lucha en defensa de su supervivencia física, en defensa de sus vidas y de sus familias, de las centenas de millones de personas amenazadas por la crisis. Los trabajadores del mundo entero precisan organizarse y luchar para defender sus empleos, salarios y casas. Precisan movilizarse contra los aumentos de los precios, contra el trabajo precario y por los derechos de los inmigrantes.

Sólo medidas de fondo (tales como la escala móvil de horas de trabajo con igual salario y planes de obras públicas para contener el desempleo; reajustes salariales automáticos de acuerdo con el aumento de la inflación; el fin de todas las formas de trabajo precario y otras similares) serán capaces de enfrentar efectivamente esta crisis. Los sindicatos, comisiones de fábrica y todas las organizaciones de clase serán convocados a cumplir un papel activo en este combate, o estarán destinadas a perecer y dar lugar a nuevas organizaciones que puedan enfrentar el desafió.

Yendo más lejos, es preciso buscar una salida global y definitiva que impida que  la humanidad permanezca a merced de crisis cada vez más violentas y arrasadoras. Esta salida existe. Es necesario planificar la economía, colocarla al servicio de la satisfacción de las necesidades de la gran mayoría, los trabajadores y los sectores populares, y no para aumentar la riqueza de unos pocos. Sólo esta planificación permitirá utilizar racionalmente los recursos naturales y cesar inmediatamente con su uso predatorio y con a destrucción de la naturaleza. Sólo una economía planificada puede poner fin al hambre, al desempleo, a la miseria. Solamente esta planificación permitirá el pleno desarrollo de las tecnologías y su utilización en beneficio del desarrollo material y cultural de la humanidad.

Es necesario reorganizar toda la economía mundial. Esto es imposible sin atacar a los bancos, el corazón de la economía capitalista imperialista. Hoy, los grandes bancos, y todo el sistema financiero dominado por ellos, son una fuente permanente de anarquía y parálisis de la economía mundial. Fueron responsables por la escandalosa especulación y por pérdidas gigantescas. Ahora no prestan más dinero, provocando disminución de la producción, desempleo y caídas de empresas.

No es posible reorganizar la economía de forma racional sin acabar con el dominio de los bancos e implantar un sistema único de inversiones y crédito controlado por el Estado. Pero esto se debe hacer de forma opuesta a la estatización promovida hoy por los gobiernos burgueses, como el de Inglaterra, que significa dar dinero del Estado a los banqueros y permitir que ellos continúen al frente de sus bancos.

Es necesario expropiar todos los bancos y estatizar todo el sistema financiero de Estados Unidos y de todos los países imperialistas, bajo control de los trabajadores y sin indemnizar a los banqueros. Es preciso expropiar también a las grandes empresas imperialistas, anular las deudas externas de los países pobres y establecer un rígido control de capitales que impida su fuga para los países imperialistas. Para acabar con la escasez de alimentos y sus altos precios hay que expropiar los latifundios y realizar reformas agrarias radicales que den la tierra a los campesinos pobres que la trabajan y a los "sin-tierra" que quieren producir alimentos.

Eso significa construir una sociedad totalmente distinta. Una sociedad que no viva en función del lucro y donde no sea necesaria la explotación para garantizarla. Una sociedad solidaria con todos, en vez de estar basada en la competencia y en el individualismo. Una sociedad socialista.

Los trabajadores, que con nuestro trabajo creamos todas las riquezas, podemos construir esta nueva sociedad. Para ello será necesario derrotar al imperialismo, expropiar a la burguesía parasitaria y desalojarla del poder, creando un estado obrero que encamine la transición para esta sociedad socialista. La experiencia concreta de una Revolución Socialista victoriosa ya fue feita por el proletariado ruso, que tomó el poder en 1917 y construyó un estado basado en Consejos Obreros democráticos, al servicio de las grandes mayorías populares.

Esa experiencia duró pocos años y después degeneró por la acción de una burocracia privilegiada. Sin embargo, a pesar de la burocracia, la URSS mostró la enorme fuerza de una economía asentada en la propiedad colectiva estatal de los medios de producción (fábricas, bancos y medios de distribución), en la planificación de la economía y en el monopolio del comercio exterior. En la década de 1930, cuando Estados Unidos y todo el mundo capitalista vivían los años de la Gran Depresión, la URS se desarrollaba a tasas de crecimiento anual del 20% o más , y se transformó de un país atrasado y rural en la segunda potencia del mundo, en menos de 40 años. 

Hoy, la clase obrera mundial enfrenta el desafío de retomar la estrategia de la Revolución Socialista mundial para derrotar al sistema capitalista imperialista y terminar para siempre con la explotación y el flagelo de las guerras y de las crisis económicas.

Pero, sin dudas, hay un enorme obstáculo en este camino, que hoy impide al proletariado luchar por sus objetivos históricos e, incluso, defenderse plenamente de los ataques del capital: al frente de la mayoría absoluta de las organizaciones sindicales y políticas de la clase obrera están direcciones burocráticas y oportunistas que defienden sus privilegios y al sistema capitalista que los mantiene. Estas direcciones traidoras condujeron al proletariado a tremendas derrotas en el pasado y preparan un nuevo desastre para las luchas del futuro.

La lucha espontánea de las masas, por sí sola, por más heroica que sea, no llevará a la conquista del poder. Para hacer la Revolución Socialista mundial, única forma de impedir que el mundo se precipite en la barbarie, la clase obrera, colocándose al frente de todos los explotados del mundo, necesita de una dirección política revolucionaria que la conduzca.

El proletariado necesita de partidos revolucionarios en todos los países, que sean parte de una Internacional revolucionaria, opuesta firmemente a todos los partidos y organizaciones burgueses y oportunistas. Una Internacional que levante un programa que reúna la experiencia y la tradición internacionales del proletariado desde la publicación del Manifiesto Comunista, hace 160 años. Que se base en una amplia democracia interna y en el principio organizativo del centralismo democrático: completa libertad de discusión, total unidad en la acción. 

La nueva situación mundial abierta por la actual crisis económica abre enormes posibilidades para la construcción de esta Internacional y sus secciones, los partidos revolucionarios nacionales. Este es el gran desafió y la principal tarea de los revolucionarios en esta época de decadencia del capitalismo.

 En setiembre de este año, mientras  la confusión y la crisis se apoderaban de las bolsas y de todas las instituciones del mundo burgués e imperialista, se cumplieron 70 años de la fundación de la IV Internacional. La IV es la legítima heredera de las tradiciones, del programa y de los principios de la III Internacional, fundada por Lenin y Trotsky, en 1919, poco después de la Revolución Rusa.  Trotsky luchó años contra la degeneración del Estado soviético y de la Tercera cuando estos pasaron a ser controlados por la burocracia encabezada por Stalin.

El Programa de Transición (escrito por Trotsky y adoptado por la IV como su programa de fundación), los principios políticos y organizativos de la Internacional y su objetivo estratégico continúan más válidos que nunca.

Estas palabras de Trotsky no sólo mantiene toda su validez sino que expresan muy bien la disyuntiva dramática de la actual situación: "Las premisas objetivas de la revolución proletaria no están solamente maduras, sino que comienzan a pudrirse. Sin la victoria de la revolución socialista en el próximo período histórico, toda la civilización humana estará amenazada de ser conducida a una catástrofe. Todo depende del proletariado y, antes que nada, de su vanguardia revolucionaria. La crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria".

Enfrentar esta nueva etapa de crisis económica y decadencia del capitalismo exigirá de los revolucionarios del mundo entero concentrar todos sus esfuerzos en la tarea de reconstruir la IV Internacional, luchando para que lo mejor de la vanguardia de la clase obrera ingrese a sus filas.

 

Secretariado Internacional de la LIT

Octubre de 2008

 



[1] Utilizamos la palabra "billón" con el significado que tiene en la mayoría de los países de habla hispana. Es decir "un millón de millones", equivalente a la palabra "trillón" del inglés o del portugués

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EL VERDADERO CONTENIDO DE LA NUEVA CONSTITUCIÓN

EL VERDADERO CONTENIDO DE LA NUEVA CONSTITUCIÓN 

Agosto 4 del 2008.

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PRIVATIZACIÓN DE LOS SECTORES ESTRATEGICOS

En el Art. 313se considera sectorES estratégicoS de la economía ecuatoriana, la energía en todas sus formas, las telecomunicaciones, los recursos naturales no renovables, el transporte y la refinación de hidrocarburos, la biodiversidad y el patrimonio genético, el espectro radioeléctrico, el agua, y los demás que determine la ley”. 

El Estado podrá desmantelar los recursos naturales y demás sectores estratégicos mediante la conformación de empresas mixtas y empresas privadas.

Art. 316- “El Estado podrá delegar la participación en los sectores estratégicos y servicios públicos a empresas mixtas en las cuales tenga mayoría accionaria …  

El Estado podrá, de forma excepcional, delegar a la iniciativa privada y a la economía popular y solidaria, el ejercicio de estas actividades…” 

Con estas CONTRADICCIÓNES,  está claro que los “sectores estratégicos” pueden ser delegados a empresas mixtas o por “EXCEPCIÓN, que no dudamos sea la REGLA, privatizadas a favor de empresas privadas.  

EXPLOTACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES, DERECHOS COLECTIVOS Y CONSENTIMIENTO PREVIO

En varios artículos en la parte dogmática de la constitución, se encuentra declaraciones como: 

  • Art. 14 -  Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak kawsay. Se declara de interés público la preservación del ambiente,…” 
  • Art. 15 –El Estado promoverá, en el sector público y privado, el uso de tecnologías ambientalmente limpias...”
  • Art. 398.- Toda decisión o autorización estatal que pueda afectar al ambiente deberá ser consultada a la comunidad...

En Principio existe toda esta protección a la naturaleza, ambiente y al consentimiento previo informado. No obstante, se evidencia serias contradicciones en la parte orgánica, agregados y excepciones. Tan solo con un literal, se deja al albedrío e interés de las grandes corporaciones y del presidente de la Republica la aplicación del Neoliberalismo en la explotación de los recursos no renovables. 

  • Art. 57, Numeral 7La consulta previa, libre e informada, dentro de un plazo razonable, sobre planes y programas de prospección, explotación y comercialización de recursos no renovables que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente; participar en los beneficios que esos proyectos reporten y recibir indemnizaciones por los perjuicios sociales, culturales y ambientales que les causen. La consulta que deban realizar las autoridades competentes será obligatoria y oportuna. Si no se obtuviese el consentimiento de la comunidad consultada, se procederá conforme a la Constitución y la ley.” 

Similar redacción se repite en el Art. 398 Concluimos que: 

PRIMERO, existe un grave error de sintaxis en su redacción. Inicia con una idea para decir algo sobre la consulta previa, pero es interrumpida, después del punto y coma, con otra idea en la que se añade, “participar en los beneficios que esos proyectos reporten…”. Para luego concluir con la idea inicial, “La consulta que deban realizar las autoridades competentes será obligatoria… y oportuna”. Cuando lo correcto, de tratarse de un simple error involuntario en su redacción, el Art. 57, Numeral 7, debería anotarse: “La consulta previa, libre e informada, dentro de un plazo razonable, sobre planes y programas de prospección, explotación y comercialización de recursos no renovables que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente;  debe ser  realizado por  las autoridades competentes de forma obligatoria y oportuna. Si no se obtuviese el consentimiento de la comunidad consultada, se procederá conforme a la Constitución y la ley”.

SEGUNDO, la redacción no es lo grave, sino su contenido, “que puedan afectarles ambiental o culturalmente;…” Esto implica el irrefutable curso a la explotación de los recursos no renovables por sobre la voluntad y consentimiento de las comunidades, con o sin consulta. Se deja abierta la posibilidad de la afección a la tierra, al ambiente y a la cultura de las comunidades.

TERCERO, “participar en los beneficios que esos proyectos reporten y recibir indemnizaciones por los perjuicios sociales, culturales y ambientales que les causen” Lejos de proteger la naturaleza y comunidades la Constitución se pone al servicio de los intereses de las grandes corporaciones. Se menciona sobre indemnizaciones y participación de beneficios en proyectos extractivos, como si la naturaleza y la vida fuesen negociables.

Cuarto, Está claro el cinismo jurídico en su contenido, al disponer, “Si no se obtuviese el consentimiento de la comunidad consultada, se procederá conforme a la Constitución y la ley.” Art. 58 Se anota todo un principio de protección, pero si hay afección, no importa, no hay sanción, y se “aplicará la constitución y la Ley ” (minera o Hidrocarburífera) que al ser realizada por los mismos grupos de poder con intereses de explotación, tampoco habrá sanción. Por más que una comunidad consultada niegue o desapruebe la explotación de los recursos naturales dentro sus territorios, igual se impondrá el proyecto extractivo.

Art. 398.- Toda decisión o autorización estatal que pueda afectar al ambiente, deberá ser consultada a la comunidad… La ley regulará la consulta previa… los criterios de valoración y de objeción sobre la actividad sometida a consulta. El Estado valorará la opinión de la comunidad según los criterios establecidos en la ley... Si del referido proceso de consulta resulta una oposición mayoritaria de la comunidad respectiva, la decisión de ejecutar o no el proyecto será adoptada por resolución debidamente motivada de la instancia administrativa superior correspondiente de acuerdo con la ley. La decisión de ejecutar o no el proyecto extractivo dependerá de la Instancia Administrativa Superior, pese a la consulta y oposición total de la comunidad. Entonces dependerá del Ministerio del ramo, de los subsecretarios o delegados de Ministerios o de otra autoridad “Primero me corto la mano, pero no pasará la minería a gran escala sin la voluntad y consentimiento del pueblo”, afirmó el Presiente, y lo primero que hizo fue dar garantías jurídicas a las transnacionales mineras, reprimió y criminalizó a los campesinos e indígenas.

BIODIVERSIDAD, NATURALEZA, RECURSOS NATURALES Y  PATRIMONIO NATURAL

En principio existe protección a la biodiversidad,

Art. 400.- “El Estado ejercerá la soberanía sobre la biodiversidad…” “Se declara de interés público la conservación de la biodiversidad…” Art. 407.- “Se prohíbe la actividad extractiva de recursos no renovables en las áreas Protegidas…” A renglón seguido de estos mismos artículos dispone: Art. 407.- Excepcionalmente dichos recursos se podrán explotar a petición fundamentada de la Presidencia de la República...  

No merece mayor comentario de esta macabra disposición, las contradicciones abundan y sobran. 

SEGURIDAD ALIMENTARIA

Se dispone que no a los productos transgénicos, pero solo como una redacción, no existe disposición alguna para el control de sus importaciones.

Art. 401.- Se declara al Ecuador libre de cultivos y semillas transgénicas. Excepcionalmente, y sólo en caso de interés nacional debidamente fundamentado por la Presidencia de la República y aprobado por la Asamblea Nacional , se podrán introducir semillas y cultivos genéticamente modificados.

No es un acaso, la libertad de mercado es la política de correa y con ello la libertad para las más grandes empresas.

IDIOMAS EN EL ECUADOR

La Constitución del 98, en relación a la oficialidad de los idiomas declara: “El castellano es el idioma oficial. El quichua, el shuar y los demás idiomas ancestrales son de uso oficial para los pueblos indígenas, en los términos que fija la ley.” Art. 1. Es decir, el castellano es oficial para todo el Ecuador, mientras que los demás idiomas propios del  país, son oficiales PARA los pueblos indígenas, y nadie puede disponer que en sus pueblos hablen en Castellano, si es con el fin de relacionarse.

El proyecto de nueva Constitución, dispone en el Art. 2 que:“El castellano es el idioma oficial del Ecuador; el castellano, el kichwa y el shuar son idiomas oficiales de relación intercultural. Los demás idiomas ancestrales son de uso oficial para los pueblos indígenas en las zonas donde habitan y en los términos que fija la ley”.

Con esta disposición se declara, al igual que la Constitución anterior, que el castellano es oficial para todo el Ecuador; mientras que el Kichua y Shuar, incluido el castellano, son oficiales PARA RELACIONAR entre culturas diferentes. En un encuentro  los pueblos indígenas están en la obligación de relacionarse también con el castellano, si es del requerimiento de  cualquier autoridad que acuda al lugar. Para mayor garantía y derechos, solo falta que exista sanción para los indígenas que en sus comunidades  no quieran o no puedan hablar también el castellano. 

“REVOLUCIÓN” O “INVOLUCIÓN”

LOS NUEVOS TEXTOS CONSTITUCIONALES EN MATERIA LABORAL, “REVOLUCIÓN” O “INVOLUCIÓN”*

La flexibilización laboral en las dos últimas décadas, avanzo en la línea de desmoronar al derecho laboral como una institución protectiva de los trabajadores, expidiéndose todo un conjunto de leyes que apuntan a debilitar sus pilares fundamentales: remuneraciones, estabilidad, organización y contratación colectiva. 

Sin embargo constitucionalmente (a pesar de las reformas) se mantuvieron principios esenciales de esta institución, mismos que se fueron incorporando paulatinamente desde la Constitución de 1906, hasta la del 1979. 

 

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Con la convocatoria e instalación de la Asamblea Constituyente, considerada de izquierda, los trabajadores y el pueblo general, albergaron grandes esperanzas en quienes prometieron poner fin a “la larga noche neoliberal”, que en materia laboral significaría la recuperación derechos y garantías, proscritas en diferentes leyes que significo la precarización del trabajo.

Hoy, 3 Mandatos (que fueron analizados en el anterior número) y nueve artículos que constan en la Constitución  referentes al trabajo (sección tercera FORMAS DE TRABAJO Y SU RETRIBUCIÓN, del capitulo sexto TRABAJO Y PRODUCCIÓN), forman el nuevo marco constitucional en el que se inscribe el Derecho Laboral.

Para el análisis de los nuevos textos constitucionales en mención, lo dividimos, en dos partes, en la primera, comentamos algunas innovaciones formales que se introducen en la constitución; y en la segunda reformas de fondo al Derecho del Trabajo:

LAS INNOVACIONES

Se incluye en la nueva Carta Magna, el reconocimiento y garantía de nuevos sujetos y hechos de nuestra realidad y se constitucionaliza derechos antes constantes en la ley secundaria, así tenemos:

  §  El reconocimiento y garantía del trabajo autónomo, de auto sustento y cuidado humano. (Arts. 325 y 333);

  §  La garantía del trabajo de jóvenes y de personas discapacitadas (Arts. 329 y 330);

  §  La igualdad de genero y el reconocimiento de  los derechos reproductivos en el trabajo (Arts.331, 332);

  §  El trabajo como un derecho de los pueblos (Art. 329);

  §  La protección del trabajo de nuestros migrantes en suelo extranjero (Art. 329)

  §  La revisión anual del salario básico (Art. 328)

Innovaciones, que reconocen a sectores sociales importantes y constitucionalizan principios constantes en la ley,  pero no significan cambios sustantivos del derecho laboral constitucional, (como podían a ver constituido la inclusión del principio de primacía de la realidad, otorgar a la ley laboral la categoría de orgánica, disminuir el numero de trabajadores para formar un sindicato, por situar algunos ejemplos); ni menos significa la recuperación de los derechos conculcados. En razón, de que, las innovaciones son ajenas al ámbito central de la materia laboral, esto es, a la relación que se da entre el capital y el trabajo, a la protección y garantías para los trabajadores frente a los capitalistas. Constituyendo las reformas introducidas declaraciones que se tornaran en la mayoría de casos, inaplicables.

REFORMAS DE FONDO

Marx, en su obra El dieciocho Brumario de Luís Bonaparte,  al juzgar la Constitución Republicana Francesa de 1848, decía:

“Cada articulo de la Constitución contiene (…) su propia cámara alta y su propia cámara baja. En la frase general la libertad; en el comentario adicional la anulación. Por tanto, mientras se respete el nombre de la libertad y solo se impidiese su aplicación real y efectiva, -se entiende- la existencia constitucional de la libertad permanecía integra, intacta, por mucho que se asesinase su existencia común y corriente” .

Los mandatos constituyentes y el articulado sobre el trabajo que regirá en la nueva Constitución, cumplen ese fin; en sus enunciados principales, primeras palabras u artículos, invocan los principios esenciales de esta disciplina: derecho protector, respeto y garantía del derecho de  organización, la contratación colectiva, remuneración, estabilidad laboral, intangibilidad, irrenunciabilidad; pero inmediatamente en las subsiguientes frases o intercalando palabras, liquidan la existencia de las mismas, (como ya lo demostramos en el análisis de los Mandatos Constituyentes) veamos en el caso de la Constitución: 

  1. Se elimina, el principio de que la legislación del Trabajo y su aplicación se sujetaran a los principios del Derecho Social (Art. 35 # 1 actual Constitución);

Reforma que significa abandonar toda la filosofía, principios, objetivos y método del derecho laboral como derecho social, es decir protector de los trabajadores debido a la desigualdad económica existe, misma que se buscaba paliar, generando desigualdad jurídica a favor del trabajador;

   2. Se elimina el principio de intangibilidad, garantizado en el Art. 35 # 3 de la Constitución Vigente.

La intangibilidad, constituye una tutela a los derechos de los trabajadores, que protege que estos no sean desconocidos por actos normativos (ley, reglamentos, decretos erga omes), más la nueva redacción, textualmente manifiesta, “los derechos laborales son irrenunciables e intangibles, será nula toda estipulación en contrario”;  (Art. 326.2) el termino estipulación equivale  a convenio a contrato, y no a un acto normativo, por lo que se desnaturaliza totalmente el derecho de intangibilidad, mismo que ya no tiene valor alguno frente  a actos normativos, sean del legislativo, ejecutivo, seccional u otros. 

   3. Se mutila el principio de irrenuciabilidad. 

El texto constitucional vigente señala “Los derechos de los trabajadores son irrenunciables. Será nula toda estipulación que implique su renuncia, disminución o alteración…”

Mientras que el nuevo texto, (Art. 326.2) se limita a señalar que los derechos de los trabajadores son irrenunciables; eliminándose las palabras  “disminución y alteración”; conocemos de ante mano cual va a ser la interpretación de la parte patronal, y también cual será la interpretación de Jueces e Inspectores del trabajo que sean enemigos de la clase trabajadora. La presente mutilación significa cercenar uno de los derechos fundamentales de la clase obrera.

  4.  Se disminuye y coarta el derecho de organización. 

Una de las formas de romper con el derecho de organización a sido traspasar la mayor cantidad de trabajadores de la ley laboral (protectiva) a la administrativa, ese hecho tuvo uno de sus mayores itos en la Constitución del 97`, en donde, de entidades como el IEES, Banco de Fomento, Banco Central, y otras la mayor parte de sus servidores sujetos al Código del Trabajo, pasaron al área administrativa.

El gobierno continua en la misma línea, de sancionar al trabajo intelectual de técnicos, profesionales, de las empresas privadas con capital público, al traspasarlos a la legislación administrativa. (Art. 326. 16).

Y por otra parte se coarta la libertad de sindicalización, al establecerse que: “El Estado….. (recordemos que se trata de un Estado que sirve a una clase, la burguesía)….promoverá su  funcionamiento democrático, participativo y transparente (de la organización sindical)con alternabilidad en la dirección” (Art. 326.8) 

   5. Se coarta la libertad de  la Contratación Colectiva.

Con el Mandato 8 y su reglamento, que disponen la revisión de los Contratos Colectivos en 180 días, ajustándose  a las regulaciones que dicte el Ministerio del Trabajo y a los criterios que establezca la función ejecutiva,  convierten a la Contratación Colectiva, -antes- de norma especialícima solo sujeta a la Constitución, a norma de cuarta categoría debajo de acuerdos o decretos del Ministerio de Trabajo y del Ejecutivo.

El nuevo articulado, robustece esa posición y dispone “Se garantiza la Contratación Colectiva entre personas trabajadoras y empleadoras, con las excepciones que establezca  la ley” (Art. 226.13).  Dándose paso al hecho que una ley pueda suprimir derechos y garantías laborales logradas en Contratos Colectivos.

Reformas que significan, un retroceso histórico del Derecho Laboral, como protectivo y garantista de los trabajadores, pasándose cada vez más asimilarlo al derecho civil, en donde las partes de un contrato son tratadas como iguales, cuando la realidad es totalmente diferente.

Es claro que frente a la relación capital-trabajo, el del Gobierno y Asamblea, no pueda fanfarronear con su socialismo del siglo XXI y su revolución ciudadana, sino  por el contrario tengan que tomar posición del lado del  capital, y en contra de los derechos básicos y fundamentales de los trabajadores. 

* Algunas comentarios son tomados del texto “Las sorpresas  (¿?) de la Involución ciudadana sobre los Derechos Obreros” del Dr. Rubén castro Orbe.

MANIFIESTO DEL MAS ANTE EL REFERÉNDUM CONSTITUCIONAL

 MANIFIESTO DEL MAS ANTE EL REFERÉNDUM CONSTITUCIONAL

 

Ante la convocatoria para que los ecuatorianos nos pronunciemos  sobre el proyecto constitucional elaborado por la Asamblea Nacional Constituyente, el próximo 28 de Septiembre, el MAS pone a consideración de nuestro pueblo las siguientes consideraciones:

Este nuevo texto constitucional es el resultado de dos procesos fundamentales:

1)      El proceso de luchas sociales y populares de la última década protagonizado por diversos actores, con múltiples demandas. Entre las más destacadas podemos mencionar: al movimiento indígena con su consigna centrada en el Estado Plurinacional y los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas; la lucha de los trabajadores organizados y otros grupos sociales por mejorar sus condiciones de trabajo y de vida, y por la soberanía nacional (contra el ALCA y los TLCs, por el no pago de la deuda externa, contra la presencia de las tropas norteamericanas en Manta); la movilización de las poblaciones campesinas y organizaciones ecologistas por la defensa del medio ambiente y sus recursos vitales; las luchas de las mujeres contra la discriminación de género y por los derechos sexuales y reproductivos, las acciones estudiantiles por el derecho a la educación gratuita, la acción de los grupos defensores de los derechos humanos contra la impunidad y en defensa de los sectores criminalizados por la justicia, la presencia de los grupos GLBT contra la discriminación sexual, etc.

El conjunto de estas luchas particulares confluyó en determinadas coyunturas,  en grandes levantamientos populares contra los regímenes burgueses, provocando la caída de tres gobiernos (el de Bucaram en 1997, el de Mahuad en el 2000 y el de Gutiérrez en el 2005) y configurando una situación de profunda crisis política, en que las clases dominantes ya no podían seguir gobernando como antes y las clases populares ya no podían seguir soportando su vida de opresión y miseria.

2)      La respuesta del Imperialismo y la burguesía ante el avance de la lucha de clases, tratando de canalizar el descontento popular hacia salidas institucionales dentro de la lógica del Estado burgués. La burguesía ha encontrado dos estrategias fundamentales para controlar el ascenso revolucionario de las masas: el surgimiento de gobiernos de nuevo tipo (frente populistas, populistas de izquierda, bonapartistas sui-géneris) como el de Bucaram, Gutiérrez y ahora Correa, y el de las Asambleas Constituyentes (el primer ensayo se realizó en 1997-98, luego de la caída de Bucaram y el segundo lo estamos viviendo actualmente).patrao-assaltante.JPG

La Asamblea Constituyente nunca ha sido una alternativa revolucionaria para las masas, es una consigna democrático burguesa que puede tener distintos alcances dependiendo de la correlación de fuerzas en cada momento histórico. Pensar que los grandes cambios se van a obtener a través de nuevas constituciones es caer en ilusiones constitucionalistas, a las cuales ha sido muy propensa nuestra población desde los orígenes republicanos. Lenin y los bolcheviques  utilizaban una expresión más dura contra los oportunistas de izquierda que hacían el juego a la burguesía al confiar en las salidas legales, hablaban del cretinismo parlamentario.

Afirmar esta verdad no significa que los revolucionarios debemos dejar de lado la lucha legal y parlamentaria, abandonar el debate constitucional en el presente periodo. Eso sería caer en el otro extremo al que se ven tentados muchas veces los grupos radicales de izquierda y se le conoce como “infantilismo” de izquierda o “ultraizquierdismo”, que Lenin calificaba como enfermedad infantil del comunismo. La lucha legal y constitucional es un espacio que las fuerzas revolucionarias y populares deben aprovechar para enfrentar el debate político e ideológico, con el objetivo de acumular fuerzas para los momentos decisivos de la lucha de clases.

La nueva Constitución que será sometida a consulta popular es el resultado de los dos  procesos analizados. Es por esta razón que es un texto contradictorio: incorpora avances significativos, sobretodo en el tema de los derechos humanos, pero por otro, contiene graves limitaciones en asuntos decisivos para la clase trabajadora como son sus derechos laborales, el manejo de los recursos naturales y los sectores estratégicos de la economía, o el tema de la propiedad.

Sería incorrecto no reconocer que el nuevo texto constitucional tiene importantes avances en relación a la Constitución de 1998 como: la declaración del carácter plurinacional del Estado y el reconocimiento de ciertos derechos por los que siempre han luchado los pueblos indígenas, una mayor preocupación por los temas ambientales (derechos de la naturaleza), la gratuidad de la educación hasta el tercer nivel, el carácter universal de la seguridad social, el reconocimiento del trabajo de las mujeres en el hogar, derechos de los jóvenes como la objeción de conciencia frente al servicio militar, derechos de los migrantes como no ser declarado ilegal por su condición migratoria, derechos de los adultos mayores como el acceso a la salud y a las medicinas de manera gratuita, la declaración de que el agua no puede ser privatizada, el carácter gratuito de la justicia, la posibilidad de presentar proyectos de iniciativa popular, entre otros.

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Pero por otro lado, sería incorrecto dejar de señalar el carácter de clase de la nueva Constitución, expresado en temas como las garantías a la propiedad privada, el manejo de la economía que sigue  favoreciendo la concentración del capital en los monopolios nacionales y extranjeros, la propiedad intelectual. Otro tema negativo para el desarrollo soberano del país es el manejo de los recursos naturales y los sectores estratégicos de la economía, donde con la figura de “empresa mixta” se permite la participación de las grandes empresas privadas en un porcentaje del 49 por ciento. También es muy grave para la clase trabajadora  la conculcación de derechos fundamentales de los trabajadores como la estabilidad, la huelga, la contratación colectiva y la eliminación de los profesionales (trabajadores intelectuales) de su protección bajo el Código del Trabajo para depender de  la Ley de carrera Administrativa, todo lo cual está orientado a debilitar al sindicalismo, especialmente de carácter público.

En estas condiciones el REFERENDUM convocado por el régimen con la posibilidad de votar por SI, NO, blanco o NULO, constituye una TRAMPA de la democracia burguesa y formal. ¿Porqué?

El triunfo del NO significaría volver al pasado, continuaría vigente la Constitución neoliberal y privatizadora de 1998, retornaría el Congreso anterior que fue totalmente rechazado por la población, continuarían en la misma situación instituciones como la Justicia, el TSE en manos de la partidocracia. El triunfo del NO sería una victoria para la derecha oligárquica y retrógrada que se expresa a través del PSC, del PRIAN, de la Democracia Cristiana y Sociedad Patriótica, cuyos gobiernos ocasionaron tanto daño al pueblo ecuatoriano. Si bien es cierto que esta tendencia ha sufrido un fuerte debilitamiento no es descartable su retorno al poder, ante el desgaste que ya comienza a experimentar un gobierno que se dice de izquierda.

Votar por el NO significaría coincidir con posiciones como la de la cúpula de la Iglesia Católica y otros grupos religiosos fundamentalistas que apelan a argumentos de tipo moralista y religioso  y pretenden desconocer la conquista del Estado laico, es decir que la Iglesia tenga potestad de decisión política sobre determinados aspectos de la vida ciudadana, anulando las libertades fundamentales de las personas.

Optar por el SI en cambio, significaría legitimar una Constitución que no responde a los intereses de la clase trabajadora y los sectores más pobres y explotados de la población. Significaría legitimar y apoyar a un gobierno que ha defraudado las aspiraciones de cambio de las masas que votaron por él, y luego de cerca de dos años de administración sienten que sus condiciones de vida no han mejorado, sino que mas bien se siguen deteriorando (el incremento en el precio de los productos de primera necesidad por ejemplo). Votar por el SI significaría fortalecer a un gobierno que no ha sido capaz de cambiar el rumbo de la política petrolera, caracterizada por el entreguismo a las grandes transnacionales, al igual con la telefonía celular, o que está muy empeñado en entregar las riquezas minerales a poderosas empresas extranjeras, sin que le importe la suerte de las poblaciones afectadas por dicha explotación. Sería hacerse de la vista gorda frente a un régimen que continúa la represión contra los movimientos sociales y criminaliza a los luchadores que han protestado por sus derechos como en varios casos denunciados o recogidos por organismos de derechos humanos; un gobierno que no ha sido capaz para detener la inflación y enfrentar la crisis alimentaria puesto que no está dispuesto a afectar a los grandes propietarios de la tierra y los medios de producción; que ni siquiera ha planteado la posibilidad de una Reforma Agraria o reformas que posibiliten una redistribución de la riqueza, un gobierno que ha pagado puntualmente la deuda externa. No podemos apoyar a un gobierno y a una Constitución que limitan gravemente los derechos de los trabajadores, que conceden amplios poderes al poder ejecutivo, con grave peligro de devenir en un régimen autoritario e intolerante que no respete a los opositores y atente contra los derechos y las libertades básicas.

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Por lo tanto, nuestra decisión es por el voto NULO. Ni la Constitución privatizadora y neoliberal de 1998, ni la del 2008 que no responde al deseo de cambios radicales que se han expresado en las luchas populares de la última década. Más allá del voto formal y obligatorio que nos impone el régimen, nuestra decisión es continuar apoyando la movilización y las diversas luchas sociales y populares por sus derechos y reivindicaciones más sentidas.

La única manera de evitar la trampa instrumentada hábilmente por el régimen burgués que nos gobierna, es ir más allá del voto y emprender una campaña de concientización que desenmascare el significado de las dos posiciones que se hallan enfrentadas, ninguna de las cuales constituye la expresión de un proyecto de transformación social desde la perspectiva de las clases explotadas. El principal mecanismo para fortalecer esta posición autónoma, es contar con un PROGRAMA ALTERNATIVO DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO que permita orientar las luchas populares con independencia frente al imperialismo, la burguesía y el actual gobierno. También debemos trabajar tenaz e incesantemente por la consolidación de un FRENTE AMPLIO Y UNITARIO DE ORGANIZACIONES SINDICALES, CAMPESINAS, INDÍGENAS Y POPULARES que estén dispuestas a luchar por cambios estructurales, de fondo, apoyando el programa común alternativo.

PROGRAMA DEL MAS

PROGRAMA DEL MAS 

1. La lucha contra el Imperialismo y por la soberanía y la independencia nacional.

La tarea principal para nuestro pueblo, no sólo en el Ecuador, es romper con el Imperialismo y conquistar la verdadera independencia nacional. Este gran reto debe ser orientado de diversas formas: 

  • Recuperar la soberanía y el control sobre los recursos energéticos y naturales, principalmente el petróleo y el gas. Nuestra consigna principal es “Nacionalización y estatización del petróleo sin indemnización a las empresas transnacionales.
  •  No al pago de la deuda externa por ser ilegal, ilegítima e inmoral.
  • Ruptura de los tratados colonizantes que nos atan al FMI, al BM, la OEA, la ONU, el TIAR y otros similares.
  • Rechazo a las intervenciones militares imperialistas en todo el mundo. Salida inmediata de las tropas gringas de la base de Manta. No al Plan Colombia y a la política intervencionista de Uribe al servicio del Imperialismo Norteamericano.
  • Rechazo a todos los TLCs con Estados Unidos, Europa y las potencias imperialistas.
  • Defensa del medio ambiente contra las actividades de las multinacionales que están destruyendo el planeta.
  • Apoyo a las luchas de las poblaciones afectadas por la explotación minera y demás industrias y actividades contaminantes.

 2. Lucha contra la miseria y la desocupación en el campo y la ciudad.

La pobreza, el desempleo, el hambre y las enfermedades afectan gravemente a la mayoría de nuestra población. Cientos de miles de trabajadores han sido condenados a la desocupación, al subempleo, o a trabajos precarios que significa sobrevivir en condiciones miserables e indignas para nuestra gente. Más de dos millones de ecuatorianos han sido obligados a migrar a otros países donde  trabajan en condiciones de explotación y discriminación.

Las causas fundamentales de la pobreza son la superexplotación de los trabajadores, el saqueo de nuestros recursos naturales por parte de las transnacionales extranjeras, el pago de la deuda externa, el comercio injusto y desigual al que nos someten las potencias imperialistas y la corrupción de los gobiernos al servicio de las clases dominantes.

Las medidas que proponemos de manera inmediata para enfrentar el hambre y la miseria son las siguientes:Control de precios y congelación de los precios de los productos de primera necesidad por parte del gobierno

  • Apoyo estatal a los pequeños productores, especialmente indígenas y campesinos que producen alimentos para el consumo interno, mediante créditos blandos, apoyo técnico, capacitación, dotación de servicios básicos y garantía de precios justos para sus productos.
  • Reforma Agraria que proporcione tierra a los indígenas y pequeños productores campesinos. Expropiación de los grandes latifundios sin indemnización. Apoyo integral para una producción diversificada de alimentos, asegurando la soberanía alimentaria y el arraigo de la población campesina e indígena en sus tierras.
  • Alza general de sueldos, salarios y pensiones en un monto que permita cubrir al menos la canasta básica familiar.
  • Restitución y plena vigencia de los derechos laborales como estabilidad, derecho a la huelga, contratación colectiva, salarios dignos, etc.
  • Plan Nacional de Obras Públicas que contemple la construcción de viviendas populares, hospitales, escuelas, colegios, caminos vecinales, electrificación,  saneamiento básico, agua potable y telecomunicaciones de alcance nacional, garantizando la calidad de los servicios públicos.
  • Defensa de la educación pública, gratuita, laica y de calidad para todos. Rechazo total a la privatización de la educación. Libre ingreso a las universidades.
  • Defensa de la salud pública, gratuita y universal. Universalización de la seguridad social y su gratuidad para sectores más vulnerables como niños, ancianos y mujeres jefas de hogar. No a la privatización de la salud.
  • Planes estatales de vivienda popular y de servicios básicos accesibles para toda la población. 

3. Lucha contra la explotación y el racismo hacia los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianos y montubios. 

Los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianos y montubios deben gozar de pleno derecho a la autodeterminación en lo que se refiere a los siguientes aspectos:

  • Acceso e inviolabilidad de sus territorios ancestrales.
  • Defensa de la propiedad colectiva de la tierra y los recursos naturales